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En las prisas... nos olvidamos del valor de la amistad...

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Muy pocas veces nos detenemos a decirles a los demás lo que significan para nosotros... damos por sentado que ellos conocen nuestros sentimientos y nos dejamos arropar por las frenadas y aceleradas de nuestras vidas... eso pasa en la familia, en los círculo de amigos, en la vida sentimental y en los lugares de trabajo. En cada uno de nuestros espacios, caminamos y estamos confiados de que el otro sabe que valoramos su presencia y sus aportes a nuestros días. Un gran error de nuestra parte. La pregunta es ¿cuántas veces le has dicho a un ser querido que su presencia te hace ser mejor persona; que lo quiere o lo amas o simplemente que valoras lo que hace por ti? Así como lo vemos en las películas románticas. Esas que nos dicen, como enseñanza de vida, que solo tenemos una vida para expresar nuestros sentimientos, que muchas veces esas oportunidades no se repiten y que la mayoría de ellas siempre nos lamentamos por no haber aprovechado ese preciso momento para demostrar lo importante ...

En memoria!!!

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Los años pasan... y pareciera que pasan rápido... pero es el mismo tiempo de siempre... simplemente es que ahora tenemos tantas cosas y tan pocas horas de ocio que vemos correr los días sin capacidad de asombro y las fechas marcadas en nuestras vidas llegan a veces sin darnos cuenta que llegaron. Siete años han pasado y hasta podemos pensar que fue ayer. Toda la familia así lo piensa... pues nos tenemos que acostumbrar a la ausencia y tomamos decisiones para no caer y, si lo hacemos, agarramos lo primero que esté a nuestro alcance para sostenernos y seguir caminando... la mayoría de las veces hurgamos en nuestro maletín de viaje y plantamos una sonrisa en nuestro rostro porque si la única alternativa es seguir, por qué hacerlo con tristeza. Doy gracias a Dios por las bendiciones que ha derramado en nuestra familia... él ha premiado la disposición de nosotros, sus hijos mimados, de mantenernos en pie y al mismo tiempo disfrutar lo que pone cada día en nuestras manos... no hacer...

Lo que somos y hacemos puede cambiar vidas

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Desde hace mucho tiempo he querido dar calor a mi blog. Desde mi escritorio he tratado de plasmar mis ideas y las cosas que me pasan más allá de lo que publico en mi columna del periódico El Día, pero las responsabilidades laborales, familiares y personales me envuelven y el deseo se queda en deseo y no pasa a la acción...pero como todo en la vida es hasta un día, el día de escribir por aquí ya llegó. Años atrás, muchos años, entendí que la vida nos toma como nosotros la tomamos a ella, que lo que hacemos tiene su consecuencia y que nada pasa desapercibido ante los ojos de mi Creador... Muchos podrían pensar que es actuar en miedo y ser de una manera para que otros piensen algo bueno de ti... es normal, pues, en sentido general, vivimos en un mundo de apariencia y qué dirán... pero cuando superamos esta creencia y forma de vida generalizada, empezamos a ver un mundo maravilloso que se abre ante nuestros ojos.

Esclavos de las palabras

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Lady Reyes ladyreyes@gmail.com “Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras”, dijo en una ocasión William Shakespeare, palabras que han trascendido en el tiempo, pero que pocas personas ponen en práctica. A diario vemos como nuestra necesidad de hablar o hacernos notar nubla el pensamiento, haciéndonos cometer error tras error, siendo lo peor del caso que un gran número de personas ni se da por enterado que es mejor callar cuando no se tiene nada que decir o cuando otra persona está hablando, porque el silencio también es aplicable a la hora de conversar.

La necesidad de palabras y acciones más positivas

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Lady Reyes ladyreyes@gmail.com Profesionales de la conducta han afirmado, una y otra vez, que la repetición como método de aprendizaje es una forma natural y eficaz, pues consolida determinados conocimientos en la memoria. Al educar, en especial en los niños, la principal técnica es repetirles una y otra vez las asignaciones hasta que estas se conviertan en hábitos. Pero en esta forma de aprender también las cosas negativas tienen su espacio y ya no nos sorprende como las personas repiten una y otra vez postulados y acciones que nos disminuyen como personas y como sociedad.

La carreta vacía

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Lady Reyes ladyreyes@gmail.com Hoy quiero compartir con todos ustedes un correo que recibí sobre un relato con una gran enseñanza... vale la pena leerlo y reflexionar unos minutos. “Caminaba con mi padre, cuando el se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó: además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más? Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí: Estoy escuchando el ruido de una carreta. Eso es -dijo mi padre-. Es una carreta vacía. Pregunté a mi padre: ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la vemos?

Una sana competencia

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Lady Reyes ( ladyreyes@gmail.com ) En cada proceso eleccionario, no importa si es a la Presidencia de la República o a una simple asociación o entidad, hay una obligada competencia que tiene por norte obtener el triunfo frente al contrario. Al fin y al cabo, si queremos algo, debemos trabajar y luchar para obtenerlo. Sin embargo, en el proceso de ganar perdemos cosas tan sencillas y elementales que, al final de nuestro camino en la vida, nos daremos cuenta, con pesar, que no están. Es cierto que el poder ha seducido a los hombres desde los tiempos más remotos y el tan conocido y seguido Nicolás Maquiavelo, con su obra “El principe”, sentó un paradigma al destacar que “el fin justifica los medios”, pero al leerlo nunca debemos perder de vista la época en que le tocó vivir, para entender su posición, sobre cómo conquistar y sostener el poder político de manera segura. Lastima que los que han leído esta obra no han s...